Escultura de los 4 niños de Dresco y su simbolismo infantil
En pleno centro de Santiago, frente al Teatro Municipal, esta fuente-escultura de Arturo Dresco sorprende por la naturalidad con la que retrata la infancia: cuatro niños desnudos jugando en el agua, peleando y empujándose con desparpajo. Esa escena sencilla concentra lo que los viajeros ven como su verdadero encanto: la sensación de movimiento, frescura y juego en medio de la ciudad. Saber que fue un regalo de Argentina a Chile a comienzos del siglo XX añade además un trasfondo histórico y simbólico a una obra que, a primera vista, conquista por su ternura.