Decoración artística en blanco y negro del Logomo Cafe
En Logomo Cafe la decoración se convierte en la auténtica protagonista. Los viajeros describen el espacio como un enorme lienzo tridimensional, un café que parece un cuadro gigantesco en el que uno se sienta literalmente dentro de la obra. El interior es un espacio amplio y completamente blanco, recorrido por infinitas rayas negras que se cruzan por paredes, suelo y parte del mobiliario, también blanco. La intervención artística del alemán Tobias Rehberge busca crear un ambiente diferente y relajante, donde cada detalle, desde las mesas que parecen gigantescos espejos hasta la única nota de color naranja de la lámpara central y la línea que nace de ella, refuerza la sensación de estar en un escenario casi irreal. Más que una simple parada para tomar algo, muchos lo viven como una experiencia visual sorprendente y muy curiosa.