Subida a Horio y encanto de las iglesias encaladas
Más allá del paseo costero, el atractivo del litoral de Symi se prolonga en la subida hacia la parte alta de la isla, Horio. El camino transcurre entre cuestas, escaleras y estrechos callejones donde se suceden encuentros con vecinos que se resguardan del calor en sus casas o comparten charla a la sombra de las plazas. La orientación llega gracias a los campanarios de cúpulas azules, que actúan como faros urbanos y conducen hasta las pequeñas iglesias encaladas. El blanco intenso de sus muros y de las escaleras, reforzado por el brillo del sol, crea un paisaje casi hipnótico que lleva incluso a “dudar del siguiente escalón”. Este ascenso combina esfuerzo moderado y autenticidad, y permite contemplar la isla desde otra perspectiva, más tranquila y ligada a sus tradiciones religiosas y cotidianas.