Ambiente y decoración de L’Hostal en Sète
El ambiente y la decoración de L’Hostal no juegan precisamente a su favor. La primera impresión desde fuera no resulta atractiva y no invita a entrar, algo que el propio viajero destaca antes incluso de hablar de la comida. Una vez dentro, la decoración se describe como bastante descuidada, con un estilo indefinido entre árabe y español, dominado por murales de una bailarina sevillana que no terminan de encajar con el entorno ni con el tipo de restaurante. Esa mezcla, percibida como poco cuidada, contribuye a una atmósfera que no acompaña y que contrasta con unos platos que, sin ser memorables, sí cumplen. La visita refleja así un lugar funcional para comer, pero con un ambiente que desaprovecha la oportunidad de resultar más acogedor y coherente.