Pasaje Madoz: encanto arquitectónico y entrada al Barrio Gótico
Pasaje Madoz aparece en los relatos de los viajeros como uno de los rincones con más encanto del centro de Barcelona. Situado en perpendicular a la Plaza Real, funciona casi como un umbral que marca la entrada al Barrio Gótico, enlazando de forma muy agradable dos de las zonas más transitadas del casco antiguo. Más allá de su ubicación, lo que más llama la atención es su estética: un pasaje considerado “uno de los más bonitos pasajes en Barcelona”, donde merece la pena detenerse, levantar la vista y fijarse en los detalles arquitectónicos. Varias personas destacan las fachadas de los edificios antiguos, con balcones llenos de flores y cortinas envejecidas que refuerzan esa atmósfera clásica y algo decadente tan propia del Gótico barcelonés. El entorno se completa con pequeños restaurantes que se suceden a ambos lados, dando al paseo un aire muy acogedor y animado, ideal para llegar o salir del barrio con la sensación de estar descubriendo un lugar especial.