Historia y función de los antiguos lavaderos públicos de Braganza
Los lavaderos públicos de Braganza se entienden hoy como un pequeño museo al aire libre sobre la vida cotidiana de la ciudad en el siglo XX. Situados en la zona oeste, cerca del cauce del río Fervença, surgieron como respuesta a un problema básico: la falta de agua corriente en las casas y el escaso caudal del río, especialmente en verano, hacía de la higiene un desafío para la población. El ingeniero Adelino Pes Vicente proyectó en 1937 una infraestructura funcional con 20 tanques de lavado individuales, alineados simétricamente y separados por un canal que distribuía el agua. Allí acudían sobre todo mujeres de origen humilde que encontraban en el lavado de ropa su sustento diario. Con la llegada del abastecimiento doméstico de agua y, más tarde, de las lavadoras, estas instalaciones quedaron en desuso y hoy permanecen cerradas, convertidas en un vestigio etnográfico que permite imaginar el papel social y económico que tuvieron en la ciudad.