Postres y cierre dulce de la comida en Lardo
Más allá de sus platos salados, Lardo deja claro que el final de la comida también importa. Entre las recomendaciones aparece un consejo recurrente: reservar siempre un hueco para el postre. La sugerencia no entra en detalles concretos de la carta dulce, pero sí transmite la idea de que el cierre de la experiencia está a la altura del resto de la propuesta gastronómica. Esa expectativa convierte el momento del postre en parte esencial de la visita y anima a alargar la sobremesa en un entorno donde todo está pensado para disfrutar sin prisas.