Historia del Lago Folha Seca y homenaje a Orlando Pereira da Silva
El Lago Folha Seca no solo destaca por su belleza, también es un rincón cargado de memoria dentro del Jardín Botánico de Río de Janeiro. Su nombre rinde homenaje a Orlando Pereira da Silva, un jardinero ejemplar que comenzó a trabajar en el jardín en 1946 y dedicó más de medio siglo a su cuidado. Según cuenta una viajera, el lago fue bautizado con su nombre el 1 de abril de 1991, y Orlando, conocido popularmente como “Folha Seca”, siguió vinculado al lugar incluso superados los 80 años, recorriéndolo en bicicleta gracias al apoyo de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico. Esta historia convierte la visita en algo más que un simple paseo por un paisaje bonito: permite poner rostro y trayectoria humana a uno de los espacios más apacibles del jardín, donde la naturaleza y el reconocimiento a una vida entera de trabajo van de la mano.