Arquitectura singular y conservación de la iglesia de Canongate
La iglesia de Canongate sorprende a quienes se detienen a mirarla con calma. Su planta basilical, los dorados de la fachada y la presencia del cementerio anexo conforman un conjunto muy reconocible dentro de la Royal Mile, aunque muchos la pasen por alto en su camino entre el castillo y el palacio. Según comenta un viajero, el templo “se sale de la tradición con su planta basilical pero incorporando tres naves y con un tejado que simula ser una embarcación invertida”, un detalle arquitectónico cargado de simbolismo religioso. El edificio actual, del siglo XVII, se levanta sobre una iglesia mucho más antigua de los siglos XII y XIII y, pese al paso del tiempo, se mantiene “en continuo cuidado”, con exteriores e interiores en perfecto estado y conservando su policromía original. Todo ello refuerza la sensación de estar ante una iglesia histórica muy bien preservada, cuyo valor arquitectónico y estético va más allá de una simple parada rápida en la Royal Mile.