Ambiente acogedor, servicio mejorable y autenticidad francesa en duda
Al entrar, muchos se dejan llevar por un local cálido y agradable que invita a sentarse y pedir una fondue. Sin embargo, la experiencia en sala no siempre acompaña: se habla de un servicio “bastante malo” que llega a arruinar la buena primera impresión. También genera debate la supuesta esencia francesa del sitio, desde el personal hasta la propia fondue, que algunos comparan con las de Francia y las encuentran menos generosas y auténticas. El resultado es un lugar visualmente acogedor, pero con servicio y carácter francés claramente por debajo de las expectativas.