Ambiente acogedor, servicio amable y precios razonables
La Casita de Boudhanath se recuerda sobre todo por su ambiente cercano y relajado. Muchos viajeros destacan el trato del personal, describiendo a los camareros como especialmente amables y haciendo que uno “se sienta como en casa”. La terraza invita a alargar la parada con un cóctel o un café tranquilo, disfrutando de buenas vistas. La comida gusta tanto por sabor como por presentación, y el precio se percibe algo por encima de la media de Katmandú, pero acorde con la ubicación y la experiencia, sin resultar abusivo. En conjunto, un alto nivel de satisfacción y sensación de acierto al elegirlo.