Kinlochleven, un pueblo de montaña escondido en el valle de Glencoe
Kinlochleven aparece en los relatos de viaje como una pequeña joya escondida al final de una desviación que muchos pasan de largo al seguir hacia Fort William o el lago Ness. Se describe como un pueblo diminuto, de unos 900 habitantes, literalmente encajado entre las montañas de Glencoe, con río, cabras y ovejas que le dan un aire casi alpino. Quien se anima a recorrer las siete millas extra descubre un lugar idílico y muy tranquilo, con inviernos duros en los que la nieve lo deja incomunicado y hasta se pierde la cobertura de teléfono, algo que algunos valoran como parte de su encanto. No faltan pubs, cafeterías y restaurantes, ni tampoco la atmósfera acogedora de un pueblo de montaña que muchos comparan con el imaginario “pueblo de Heidi en Escocia”, perfecto para desconectar y descansar rodeado de naturaleza.