Un jardín sombrío y relajante junto a la catedral de Dijon
El Jardín de los Benedictinos aparece en las experiencias como un pequeño refugio verde en pleno centro de Dijon. Situado al borde de la catedral de Saint-Bénigne, permite disfrutar de una vista privilegiada de este templo histórico mientras se hace una pausa tranquila entre visitas. Quien lo conoce lo describe como un lugar muy hermoso y relajante, ideal para detenerse un momento antes o después de recorrer el cercano museo arqueológico. La vegetación es uno de sus grandes atractivos: la sombra generosa y la variedad de especies, con castaños, tilos, arces, abedules y álamos, crean un ambiente fresco que se agradece especialmente en los días de verano o cuando hace buen tiempo. Más que un gran parque, es una plaza ajardinada con un pozo como último vestigio de los antiguos jardines de la abadía de Saint-Bénigne, que invita a descansar, observar la arquitectura y recuperar fuerzas en silencio.