Un jardín de rosas de mil colores en la colina de Petrín
En la colina de Petrín, en Praga, la rosaleda se presenta como un pequeño refugio para quienes disfrutan de la naturaleza y, en especial, de las rosas. Los viajeros destacan su diseño con una forma original y el contraste de colores: rojas, naranjas, blancas, amarillas y otras variedades que se mezclan con la lavanda, creando un conjunto muy fotogénico. La cercanía al funicular y al observatorio facilita la visita, por lo que muchos aprovechan para pasear entre los parterres y hacer una pausa tranquila durante el ascenso a la colina. Algunos la consideran uno de los espacios más concurridos de la zona, solo por detrás de castillos, iglesias y monumentos, y subrayan que es un lugar ideal para relajarse unos minutos y disfrutar del entorno floral en plena época de florecimiento.