Precios abusivos y sensación de engaño en Restaurante Imperial Tavira
En la experiencia compartida sobre el Restaurante Imperial de Tavira se repite una idea contundente: la sensación de abuso en los precios y de falta de transparencia. Nada más sentarse, aparecen en la mesa productos que nadie ha pedido, como el pan con mantequilla, que luego se cobra a un precio elevado. A esto se suman bebidas desproporcionadamente caras y platos especiales ofrecidos de palabra, como el “salteado portugués”, que terminan siendo raciones escasas y muy costosas. El viajero recalca que en una de las brochetas el precio cobrado no coincidía con el de la carta y, al reclamar, ya no quisieron mostrarle el menú. La percepción final es de engaño premeditado, hasta el punto de calificar la experiencia como “el mayor timo que he recibido en ningún restaurante”, con la sensación de que el local vive más del cliente despistado de paso que de la fidelidad.