Interior de la iglesia y valiosos frescos románicos
En la Iglesia de San Giorgio, el contraste entre el exterior y el interior sorprende a quienes se acercan hasta ella. Aunque la fachada barroca del siglo XVII, abierta a una pequeña plazoleta, pueda hacer pensar en un templo más reciente y discreto, al cruzar la puerta aparece uno de los interiores románicos mejor conservados de la ciudad, con tres naves y un presbiterio rematado en tres ábsides. Según comenta ANADEL, su interior con valiosos frescos es “sorprendente”, una impresión que resume bien el impacto que causa descubrir este espacio escondido al abrigo de las murallas que suben al castillo y junto al museo diocesano. Las excavaciones arqueológicas han confirmado su origen medieval, reforzando la sensación de estar ante un lugar histórico que combina arte, arquitectura y memoria en un ambiente recogido y auténtico.