Historia y arquitectura de la Iglesia de San Fedele en Milán
La Iglesia de San Fedele aparece en los relatos de los viajeros como un templo clave para entender el barroco lombardo y la presencia jesuita en el corazón de Milán. Situada junto a la Scala y la Galería Vittorio Emanuele II, su construcción se inició en 1559 por encargo de San Carlos Borromeo al arquitecto Pellegrino Tibaldi y se prolongó con las intervenciones de Martino Bassi y, ya en el siglo XVII, de Francesco Maria Richini, responsable de la ampliación del presbiterio y la sacristía. El interior, de una sola nave, combina columnas de granito y una elegante doble bóveda, creando un espacio sobrio pero monumental. Como comenta Almudena, en su interior destacan varias pinturas de gran valor, entre ellas “La Piedad” de Simone Peterzano, la “Transfiguración” de Bernardino Campi o “La visión de San Ignacio” de Giovanni Battista Crespi, que subrayan el carácter jesuita y devocional de la iglesia y la convierten en una visita interesante para quienes buscan arte sacro en pleno centro de Milán.