Ubicación, decadencia y revitalización del entorno de la Iglesia de San Andrés
Más allá de su valor patrimonial, la Iglesia de San Andrés refleja también las transformaciones urbanas del centro de Toronto. Durante años, su entorno se asoció a una de las zonas más pobres de la ciudad, lo que llevó al templo a una etapa de decadencia y menor protagonismo. Esa situación cambió radicalmente entre las décadas de 1970 y 1980, cuando la apertura de la estación de metro St. Andrew, situada a pocos pasos del edificio, dio un nuevo impulso al barrio. Desde entonces, la revitalización del área ha facilitado el acceso y ha integrado la iglesia en un entorno mucho más dinámico, convirtiéndola en una parada cómoda para quienes se mueven en transporte público por el downtown de Toronto.