Paisajes de huertas de naranjos en Allende y la Sierra Madre Oriental
En Allende, las huertas de naranjos se despliegan a lo largo de los caminos y carreteras como un tapiz verde enmarcado por la Sierra Madre Oriental. La localidad, pequeña y de alma agrícola, aparece en los relatos como uno de los grandes orígenes de las naranjas que se consumen en México e incluso se exportan al extranjero. Según los viajeros, cualquier época del año ofrece una estampa distinta: durante la cosecha las ramas se ven “cargadísimas de este fruto, que parece que se van a romper”, en temporada de azahar el perfume cítrico resulta inolvidable, y tras la recolección el intenso verdor de las hojas sigue hechizando. El conjunto deja la imagen de un municipio sencillo cuya “fuerza cítrica es muy poderosa”, ideal para disfrutar de un paisaje rural auténtico y lleno de vida en torno a los naranjos.