Casitas rústicas con encanto en plena naturaleza frente al mar
Más que un hotel al uso, Onar se presenta como un pequeño conjunto de nueve casitas independientes en un paraje aislado y privilegiado junto al mar. Los viajeros destacan el encanto de su arquitectura de piedra y madera, un “rústico muy cuidado” que integra a la perfección las casas en el entorno. Los alojamientos, de uno o dos dormitorios, cuentan con cocinita, salón y porche, lo que permite una estancia cómoda y muy íntima, pensada para desconectar. El complejo se sitúa junto a un río, rodeado de árboles, y ofrece incluso una piscina natural formada por el propio cauce, lo que refuerza la sensación de refugio en plena naturaleza. Todo ello configura un pequeño paraíso apartado, donde la estética sencilla y auténtica se combina con el silencio, el paisaje y la proximidad del mar para crear una escapada de descanso total.