Vistas espectaculares del Hotel Miramar sobre el mar y los acantilados de Lastres
Los viajeros eligen el Hotel Miramar sobre todo por su localización única, colgado sobre el acantilado de Lastres. Desde las habitaciones, especialmente las más altas, el hotel se convierte en un auténtico mirador: panorámicas abiertas al Cantábrico, la costa recortada, la cordillera del Sueve e incluso, a lo lejos, los Picos de Europa. Al amanecer y al atardecer muchos se quedan “hipnotizados mirando” las pequeñas playas, las calas y los botes de colores muy abajo, con la sensación de tener la tormenta o la bruma casi entrando por la ventana. Más que un simple alojamiento, se vive como un balcón privilegiado sobre el mar.