Playa Blanca y sus aguas cristalinas junto al Hotel Iguanazul
Playa Blanca aparece como el gran atractivo natural junto al Hotel Iguanazul. Los viajeros la describen como una cala pequeña y manejable, de arena clara y suave, perfecta para pasear sin prisas y disfrutar del entorno sin agobios. El paisaje combina una orilla salpicada de pequeñas conchas y cangrejos con una panorámica abierta hacia el Pacífico, lo que la convierte en un buen lugar para simplemente sentarse a contemplar la vista. Además, el mar es especialmente transparente, lo que permite practicar snorkel y observar el fondo marino con facilidad. Esta combinación de tamaño íntimo, arena blanca, fauna menuda en la orilla y aguas cristalinas crea un ambiente muy agradable para pasar el día a pocos pasos del alojamiento.