Dormir en un hotel de residuos: experiencia impactante y reflexiva
Más allá de la visión exterior, esta instalación permitía vivir la experiencia completa de alojarse en un hotel construido con basura marina. Las cinco habitaciones estaban totalmente decoradas con objetos encontrados en el mar, desde plásticos hasta restos variados, de modo que el viajero se sentía rodeado por aquello que normalmente se desecha. Solo las sábanas eran nuevas, un contraste que hacía aún más evidente el mensaje ambiental. Como explica Carmen, la sensación al estar dentro no era precisamente cómoda y llegó a confesar que le hizo sentirse mal y que estaba deseando dejarlo atrás. Esta incomodidad formaba parte de la intención de la obra, que buscaba que quien pernoctara allí se pusiera en la piel de un “pez en el mar” rodeado de residuos y tomara conciencia del problema.