Historia y transformación del antiguo convento en hotel con encanto
En la experiencia de los viajeros, el antiguo Convento de Santa Catalina, fundado en 1613, conserva el peso de su historia aunque hoy su vida sea muy distinta. El edificio, uno de los conventos menos religiosos de Antigua en la actualidad, ha dejado atrás los días de rezos para convertirse en un hotel que abre sus puertas a visitantes de todas las nacionalidades. Esa transformación no ha borrado su carácter, sino que lo ha reinterpretado en clave de hospitalidad. Se percibe un equilibrio entre el pasado colonial y el presente turístico, donde las antiguas estancias se adaptan a nuevas funciones sin perder su esencia. Como resume Cristina, ahora el Convento de Santa Catalina “acoge con alegría a visitantes de todas las nacionalidades”, una imagen que ilustra bien cómo este lugar histórico se ha integrado en la vida cotidiana de la ciudad sin renunciar a su memoria.