Vistas panorámicas de Cusco desde el Hostal Corihuasi
En las experiencias compartidas, el Hostal Corihuasi aparece íntimamente ligado al paisaje urbano de Cusco. La habitación número 1 se convierte en un lugar casi mítico gracias a sus ventanales gigantescos, elevados sobre los tejados gastados de la ciudad, que permiten ver el casco histórico extendiéndose a los pies del viajero como un tapiz de tejas y luces. No se habla solo de unas vistas bonitas, sino de una auténtica inmersión visual en la ciudad, especialmente de noche, cuando “Cusco, un chisporroteo de lucecitas amarillas, se metía entero por las ventanas”. Esa panorámica se vive desde la cama, en un ambiente de calma absoluta, interrumpido únicamente por el tañido de las campanas, lo que convierte la habitación en un mirador privado y muy especial para momentos señalados como un cumpleaños o el regreso de Machu Picchu.