Hospitalidad del albergue y ambiente acogedor para peregrinos
En el antiguo Hotel Hospital de Peregrinos de Bailo, los viajeros destacan sobre todo la calidez humana y el ambiente acogedor. Detrás de una sencilla fachada de piedra aparece un interior descrito como “muy cálido y acogedor”, un lugar pensado para el descanso tranquilo y la conversación serena después de una etapa del Camino de Santiago. La rehabilitación de la antigua casa de los maestros, llevada a cabo por voluntarios, refuerza esa sensación de proyecto comunitario al servicio del peregrino. De mayo a octubre, y también en invierno, son hospitaleros de toda Europa quienes aportan su tiempo para mantener vivo este “oasis de familiaridad y cortesía”, donde no hay horarios rígidos, la comida es casera y el alojamiento funciona a base de donaciones voluntarias. Un pequeño letrero en la fachada lo resume todo con una idea que queda grabada en quienes se alojan allí: la llamada “Casa de las sonrisas”, un nombre que para muchos sintetiza el espíritu del lugar y la forma en que consigue que el caminante se sienta realmente como en casa.