Historia y tradición de la heladería Ferruccio Soppelsa en Mendoza
En Mendoza, el helado tiene nombre propio y buena parte de esa fama se debe a la historia de los hermanos Soppelsa. Un viajero recuerda cómo, con su llegada a la ciudad, “el helado de la ciudad tomó nombre y apellido” y durante años marcaron el estándar de calidad local. Con el tiempo la relación entre los hermanos se rompió y cada uno abrió su propia heladería, pero fue la de Ferruccio la que terminó consolidándose como referente. Aunque hoy compite con otras casas de helados artesanales como Freddo, Perín o La Parrala, sigue siendo una dirección clásica dentro del panorama heladero mendocino. La percepción general es que forma parte de la memoria gastronómica de la ciudad y que ayuda a entender por qué Mendoza se ha convertido en un destino destacado también para los amantes del helado.