Mosaico cerámico y estética singular de la Fuente Pública
Más allá de su función original, la Fuente Pública sorprende por su estética. Según cuenta una viajera, su aspecto actual se debe a una transformación posterior: en un primer momento se construyó en piedra y, más tarde, el ceramista Salvador Sunet Urgellés añadió el mosaico que hoy llama la atención de quien pasa por allí. Ese trabajo cerámico convierte una sencilla fuente de barrio en un punto de interés visual, un pequeño hallazgo para quienes exploran la Travessera de Gràcia. La combinación de la estructura primitiva y el revestimiento de mosaico hace que muchos la describan como un rincón bonito y cuidado, que aporta color y personalidad a una calle dominada por el tráfico y las fachadas grises.