Ford y Etal: dos pueblos medievales anclados en el tiempo
En los relatos sobre Ford se repite la sensación de viajar a otra época. Se describe como una villa histórica de Northumberland que, junto con Etal, conserva en buena medida su fisonomía medieval y victoriana, hasta el punto de que al llegar parece que todo se hubiera detenido en el tiempo. Se menciona su origen ligado al castillo de Ford y a la iglesia, y cómo en época victoriana el pueblo llegó a convertirse casi en un lugar de culto al que todos querían acudir. Los paseos verdes, el parque que conecta iglesia y castillo y las casas majestuosas crean un ambiente refinado y escénico, pero también un tanto inquietante por la falta de vida en sus calles, lo que lleva a comentar que, pese a ser “bonito, anclado en su pasado”, también transmite una sensación de despoblación y de localidad casi fantasma.