Historia y arquitectura mudéjar del Faro de Bonanza
En las orillas del Guadalquivir, el faro de Bonanza destaca tanto por su función histórica como por su singular arquitectura mudéjar. Los viajeros describen un faro fluvial de planta octogonal, construido en ladrillo visto y ladrillo rojo, con “adornos e incrustaciones árabes” que lo convierten en una pieza única en su estilo. Levantado en 1856 junto a la dársena de entrada del puerto pesquero de Sanlúcar, se integraba en el entorno siguiendo la línea estética que los duques de Montpensier imprimieron a muchas construcciones de la ciudad. A lo largo del tiempo ha experimentado diversas reformas, desde el aumento del alcance de su luz y la incorporación de una linterna bajo cúpula hasta la modernización de sus sistemas de iluminación. Aunque hoy ya no está en uso, se mantiene en perfecto estado de conservación y sigue siendo un referente visual y patrimonial dentro del entramado urbano que poco a poco lo ha ido rodeando.