Historia y entorno de la ermita de Sant Aniol d’Aguja
Más allá del paisaje, la ermita de Sant Aniol d’Aguja encierra un pasado ligado a los movimientos monásticos medievales. Un viajero recuerda que su origen se remonta a la destrucción del monasterio de Santa María de Arles, en el Vallespir, a manos de los normandos en el siglo IX, cuando algunos monjes, guiados por el abad Ricimir, buscaron refugio en el valle de Aguja. Con el tiempo, en el año 899, el lugar pasó a depender de la sede de Girona y aparece documentado como parroquia en 1279. Hoy la pequeña iglesia y la gran casona en ruinas que la acompaña, “dejada de la mano de dios en mitad de un paraje precioso de bosques y ríos”, transmiten la huella de ese retiro espiritual, combinando ruina, silencio y naturaleza en un mismo escenario.