Historia, arquitectura cisterciense y origen medieval de la ermita de la Virgen de Gracia
La Ermita de la Virgen de Gracia destaca en Carmona por su profunda huella histórica y por una arquitectura poco común en las ermitas andaluzas. Construida a inicios del siglo XIV, se levanta cerca del lugar donde, según la tradición, la Virgen de Gracia se apareció en 1290. El templo estuvo ligado primero a la orden de San Isidoro del Campo y, posteriormente, a los Jerónimos, algo que explica su esquema cisterciense y el gótico final muy austero. La fachada apenas presenta ornamentación y los vanos son muy pequeños, pensados para crear un ambiente íntimo en el interior, mientras que los gruesos contrafuertes sostienen una única nave de altura algo desproporcionada. Esta mezcla de sobriedad y verticalidad, unida a su condición de antiguo santuario de la patrona de Carmona hasta 1835, convierte a la ermita en un lugar singular para quienes buscan comprender el pasado religioso y artístico de la ciudad.