Arquitectura barroca y detalles históricos de la Ermita de la Paz
La Ermita de la Paz aparece en los relatos de viaje como un pequeño templo barroco cargado de historia en plena Plaza Mayor de Cáceres. Se menciona que fue levantada en el siglo XVIII sobre una antigua capilla renacentista dedicada a San Benito, lo que explica la mezcla de tradición y simbolismo que la envuelve. Uno de los elementos que más llaman la atención es su atrio, formado por tres arcos de medio punto sobre robustos pilares de sillería, cerrados por rejas donde destacan cuatro blasones ovalados con el águila bicéfala de los Austrias, obra de Juan de Acedo. En el interior, pese a sus reducidas dimensiones, los viajeros destacan la belleza del conjunto barroco y el protagonismo del retablo presidido por la Virgen de la Paz, una imagen esculpida por Pedro Correa de Valladolid en 1736. Quien consigue entrar la describe como una ermita “muy bonita por dentro”, un pequeño pero significativo ejemplo del barroco religioso cacereño junto al Arco de la Estrella y la Torre de Bujaco.