Fotos con el troll de Geiranger tras el crucero por el fiordo
La figura del Troll de Geiranger se ha convertido en un pequeño icono para quienes llegan en crucero al famoso fiordo noruego. Más que una simple estatua, funciona como punto final perfecto para la visita: un lugar simpático donde detenerse un momento y hacerse la foto de recuerdo antes de volver al barco o continuar la ruta. Según cuentan los viajeros, es un rincón pensado precisamente para eso, para inmortalizar el paso por uno de los paisajes más espectaculares de Noruega y llevarse una imagen divertida que contraste con la majestuosidad del fiordo. Como comenta Apartamentos Alcazar de Baeza, resulta “ideal para inmortalizarte junto a él, después de tu crucero por el Fiordo de Geiranger”, una forma sencilla y entrañable de poner el broche final a la experiencia entre montañas y cascadas.