Arte urbano y miradores en El Miró de Jacó
En El Miró de Jacó el arte urbano se convierte en el gran protagonista de la subida. La experiencia arranca con un camino largo en el que las paredes y estructuras abandonadas se llenan de color, dibujos y mensajes que sorprenden incluso a quienes no se consideran amantes del graffiti. Como cuenta Nicole González, que admite que nunca había sido “bigfan del arte urbano”, el recorrido le hizo cambiar de idea gracias a ese “largo camino lleno de arte” que conduce poco a poco hacia las zonas más elevadas. El primer mirador sirve como anticipo de lo que espera más arriba, con buenas vistas y algunos murales, pero es al llegar al punto principal cuando el impacto visual se multiplica y el lugar se vuelve realmente especial. Muchos viajeros todavía no conocen este rincón creativo y panorámico, lo que añade la sensación de estar descubriendo un mirador alternativo y algo secreto en Jacó.