Arquitectura neoclásica tropical y valor artístico del Edificio Excelsior
El Edificio Excelsior aparece en los relatos de viaje como una pequeña joya de la arquitectura caraqueña de los años 50, nacida en pleno auge residencial de Colinas de Bello Monte. Su autor, el arquitecto Ramiro Cárdenas, apostó por un lenguaje neoclásico adaptado al clima y al carácter local, lo que algunos describen como un neoclásico “tropicalizado”. Los planos de colores y los elementos de arte moderno refuerzan la idea de convertir la construcción en una pieza artística en sí misma, hasta el punto de que, según se comenta, el objetivo fue “volver al edificio un objeto de arte”. También se destacan detalles muy concretos que le dan personalidad: el juego de fachadas, los pisos de mosaico, la carpintería metálica y un pequeño vitral en la planta baja, que actúan como guiños a un pasado elegante del jet-set capitalino. Más que un simple bloque residencial, los viajeros lo perciben como un testimonio arquitectónico que merece una parada para observar con calma y fotografiar.