Arquitectura historicista y conjunto neogótico del Convento y Colegio de Maria Inmaculada
En las descripciones del Convento y Colegio de Maria Inmaculada destaca sobre todo su valor arquitectónico. Se trata de un edificio de estilo historicista, levantado a finales del siglo XIX y vinculado a dos nombres clave del momento: Josep Pérez Terraza como proyectista inicial en 1890 y Enric Sagnier Villavecchia, que amplió el conjunto pocos años después. Los viajeros subrayan que no se trata solo de un convento, sino de un complejo que integra la iglesia neogótica y un centro de enseñanza, lo que le otorga una dimensión urbana y social más amplia. Pese a que la fachada se describe como sencilla, la atención recae en la galería superior con arcadas, que aporta un remate especialmente armonioso y elegante al edificio. Esa combinación de sobriedad exterior y detalle decorativo en las alturas es lo que convierte este rincón en un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa y educativa de su época en el Eixample barcelonés.