Historia del convento de los Célestins y sus personajes ilustres
El convento de los Célestins de Aviñón concentra varios siglos de historia religiosa y urbana. Un viajero recuerda que en este lugar hubo primero un cementerio para la gente humilde, hasta que la tumba del cardenal Pedro de Luxemburgo, muerto en 1387, empezó a ser conocida por sus supuestos milagros. A partir de ahí, los monjes celestinos levantan en 1395 un monasterio fundado por el rey Carlos VI, aunque las obras se detienen en 1424 por falta de fondos y la nave queda inconclusa, cerrada con una sencilla pared. La antigua capilla albergó después los restos de figuras clave de la ciudad, como Saint Bénézet, patrón del famoso puente de Aviñón, y el papa Clemente VII, y llegó a ser considerada una de las más bellas de la ciudad en el siglo XVIII, antes de ser destruida durante la Revolución francesa. Este trasfondo convierte la visita en un recorrido por la memoria religiosa y política de Aviñón, desde el culto popular a los santos hasta la huella de los papas en la ciudad.