Historia de la Casa de la Rueda de los Expósitos y su función como hospicio
La Casa de la Rueda de los Expósitos es uno de esos lugares que resumen en pocos metros cuadrados una parte dura pero fundamental de la historia social de Portugal. Inaugurada en 1843 como casa de acogida para niños huérfanos, nació para dar cobijo a pequeños abandonados cuyos padres no podían hacerse cargo de ellos o que tenían un origen considerado ilegítimo en la época. La iniciativa se debe a Pina Manrique, que en pleno siglo XIX impulsó esta obra de beneficencia en Almeida, dentro del distrito de Guarda. El sistema de entrega preservaba el anonimato: de noche, se dejaba al niño en un torno giratorio y, una vez dentro, era bautizado y se buscaban amas de cría pagadas por la autoridad para su cuidado. Hoy, el edificio conserva la memoria de aquellos años a través de un pequeño museo donde se exponen objetos y enseres relacionados con el antiguo hospicio, además de mostrar cómo el inmueble, que ahora solo tiene una planta, llegó a contar con dos en su configuración original.