Ambiente, trato del dueño y servicio en Casa Caty
El ambiente de Casa Caty se percibe como el de una taberna tradicional, animada y algo abarrotada cuando hay rastro en el pueblo. La atención del propietario recibe menciones concretas por su carácter cercano y con chispa, algo que aporta un toque personal a la experiencia gastronómica. Como comenta una viajera, la “simpática atención por parte del chisposo dueño y un vaso de mistela para acabar” dejan un buen sabor de boca. Sin embargo, no todas las experiencias son igual de positivas en lo que respecta al servicio: otro visitante relata una cena marcada por una espera de dos horas y una sensación de desorganización en sala, hasta el punto de marcharse antes de los postres y sugerir que el local “necesita contratar más gente”. En conjunto, el trato se valora bien, pero se advierte que en momentos de mucha afluencia el servicio puede volverse muy lento.