Comida, música y ambiente alrededor de la hoguera
El campamento es recordado también por su faceta más social, con cenas abundantes, música y danzas beduinas que animan la velada. Como comenta una viajera, es “un oasis de confort, buena comida, música, danzas”, donde el fuego se convierte en el gran punto de encuentro. La posibilidad de tomar un té a la luz de la hoguera o de cenar junto a una fogata bajo el cielo del Wadi Rum crea un ambiente cálido y acogedor, perfecto para compartir historias y descansar tras las excursiones. El buen ambiente se ve reforzado por el trato cercano de los beduinos, descritos como muy simpáticos y excelentes bailarines, lo que aporta un toque cultural y festivo a la experiencia nocturna en el desierto.