Historia y entorno de la Capilla de Villavicencio en plena precordillera de los Andes
La Capilla de Villavicencio se alza en plena precordillera de los Andes, ligada al antiguo complejo termal y hotelero construido en 1940. Inaugurada en 1945, nace con una función muy concreta: dar respuesta a las necesidades religiosas de quienes ya vivían y formaban familias en la zona, regularizando matrimonios y bautizando a los hijos. Con el cierre del hotel, el templo ha quedado como principal referente del lugar y continúa abierto al público que se acerca diariamente. Pese al expolio sufrido en épocas en las que no había vigilancia, conserva detalles que muestran el cuidado con que fue construida, como el pequeño altar con imágenes, la espadaña coronada por una campana donada por la familia Anchorena y la escalera lateral exterior de madera torneada. Todo ello se integra en un entorno natural que quienes lo visitan definen como sencillamente maravilloso, donde la capilla funciona como un remanso espiritual en medio del paisaje de montaña.