Arquitectura barroca y decoración interior de la Capilla de San Casimiro
La Capilla de San Casimiro aparece en los relatos de los viajeros como la auténtica joya escondida dentro de la sobria catedral de Vilna. Frente a la blancura y sencillez del templo principal, este espacio sorprende por su fastuosa decoración barroca, con una gran cúpula, abundantes esculturas y un uso muy rico del color. Como comenta Kris por el mundo, destaca por sus “detalles de mármol y granito de colores en las paredes, así como esculturas de estuco blanco y escenas de la vida del santo”. Otro viajero subraya el impacto visual del interior, con el techo completamente cubierto de ornamentos e imágenes realizados directamente en la estructura, no pintados, lo que acentúa la sensación de relieve y volumen. En conjunto, las opiniones coinciden en que la capilla rompe con la sobriedad de la catedral y se convierte en un rincón imprescindible para quienes disfrutan de la arquitectura religiosa y del arte sacro más decorativo.