Terraza con vistas al Tajo en la Cantina de las monjas
En pleno corazón de la Baixa lisboeta, la Cantina de las monjas sorprende por su azotea con vistas abiertas al río Tajo. Aunque el acceso no es evidente, quienes la descubren cuentan que, tras subir hasta la última planta de un edificio sin rótulos ni apariencia de restaurante, aparece un gran salón interior y, sobre todo, una terraza íntima y muy coqueta desde la que se domina el estuario. Más allá de la comida, lo que realmente pesa en la experiencia es el escenario: comer contemplando el río y los tejados de Lisboa se convierte en el auténtico motivo de la visita. Como resume una viajera, el menú es sencillo y barato, pero “lo espectacular es comer con esas vistas”, un pequeño secreto bien escondido entre las callejuelas del centro histórico.