Trato cercano y memoria prodigiosa de la dueña de Can Guix
Más allá de la carta, la figura de la dueña, Merçè, se ha convertido en parte de la experiencia en Can Guix. Los viajeros destacan su trato cercano y, sobre todo, su increíble memoria para recordar pedidos y cuentas sin apuntar nada. Uno de ellos comenta que la memoria de Merçè “es impresionante, no se apunta nada y se acuerda de todo”, mientras otro la define como incansable y sorprendente, capaz de hacer la cuenta al momento de cabeza. Este toque humano refuerza la sensación de estar en un lugar familiar, donde el servicio es ágil y personalizado, aunque algún comensal echa en falta que se entregue un ticket detallado con los importes consumidos. En conjunto, el servicio se percibe como parte esencial del encanto de este pequeño restaurante de Olot.