Paisajes entre nubes camino a Tungnath, el templo de Shiva más alto del mundo
Más allá del esfuerzo físico, el gran aliciente del camino al templo de Shiva son los paisajes de alta montaña. Según relata Cristina E Lozano, durante el ascenso “te parecerá caminar entre las nubes y, no pocas veces, ¡será verdad!”, una sensación que se intensifica al avanzar por una ruta que se eleva hasta casi 4.000 metros de altitud. La vista acompaña en todo momento, con la silueta del Himalaya y la atmósfera cambiante que envuelve el sendero, lo que convierte cada pausa en un pequeño mirador natural. Saber que al final espera Tungnath, considerado el templo más alto del mundo dedicado a Shiva, añade un componente espiritual y simbólico a la experiencia, que muchos viven como una recompensa al esfuerzo realizado durante la subida.