Paseo por la calle Manuel Roman y Picon tras la lluvia, balcones coloniales y artesanías
La única experiencia compartida sobre la calle Manuel Roman y Picon la describe como un rincón muy especial del centro amurallado de Cartagena cuando acaba de llover. El ambiente cambia por completo: el calor se suaviza y aparece una sensación de alivio y alegría generalizada, con el pavimento ligeramente inundado y las fachadas coloniales reflejándose en el agua. Como comenta Andys Miguel Ortega Salas, fue “bastante interesante” pasear después del aguacero, porque la calle, antigua calle del Lázaro, se vio “inundada no por la lluvia sino por la gente”, muchos de ellos entretenidos viendo las artesanías colocadas a ambos lados. Los balcones de madera y las viejas casonas adoquinadas completan una estampa muy fotogénica, ideal para quienes disfrutan capturando la esencia colonial de Cartagena en un momento poco habitual, cuando la lluvia acaba de limpiar el cielo y la ciudad respira de otra manera.