Ambiente histórico y decoración del Café Pushkin en Moscú
En Cafe Pushkin muchos viajeros sienten que cruzan una puerta al pasado. La atmósfera recrea con mimo un café-museo de época, ligado a la figura del poeta Aleksandr Pushkin, con un interiorismo que evoca el siglo XVIII y XIX. Según cuenta E.Sonia Requejo, todo está cuidado al mínimo detalle, desde los tonos pastel de las salas hasta pequeños gestos como los soportes para los bolsos o la puesta en escena de los expositores. El espacio se percibe como un lugar tranquilo, elegante y coqueto, donde el ambiente se refuerza con el vestuario clásico de los camareros y con rincones sorprendentes, como un comedor a dos alturas que recuerda a un antiguo teatro o unos baños de porcelana blanca con filigranas azules que llegan a cautivar a más de uno. Otros viajeros destacan también que el local ocupa tres plantas de un edificio del siglo XIX y subrayan el encanto especial de la biblioteca de la segunda planta, lo que refuerza esa sensación de viaje en el tiempo en pleno centro de Moscú.