Historia y legado del Padre Juan Candil en Arcos de la Frontera
El Busto del Padre Juan en el Parque Juan Candil es, según relatan los viajeros, mucho más que una simple escultura en bronce. En una localidad donde apenas hay estatuas en los jardines y las pocas que existen suelen estar dedicadas a cantaores flamencos, la presencia de este monumento se percibe como una excepción cargada de simbolismo y gratitud popular. El busto, colocado en junio de 1993, recuerda a Juan Candil Ríos, párroco de Santa María de la Asunción, cuya figura marcó a toda una generación de vecinos por su compromiso social y religioso. Se le define como “un cura guerrero, de esos que no se conforman con predicar la Palabra sino que además quieren que quien les oye tenga pan en la mesa”, un sacerdote que luchó para que las familias que vivían en cuevas accedieran a una vivienda digna y que batalló contra la miseria que asfixiaba a sus feligreses. A su faceta social se suma una intensa devoción por la Semana Santa y un profundo interés por la basílica y su historia, rasgos que completan el retrato de un hombre sencillo y tímido, poco amigo de los actos rimbombantes, pero muy tozudo ante la injusticia. El busto funciona así como un reconocimiento público a esas obras y al enorme cariño que el pueblo de Arcos sigue profesándole.