Historia y arquitectura de la Bolsa de Oslo
La Bolsa de Oslo aparece en los relatos de viaje como uno de los edificios con más solera de la capital noruega, anterior incluso al Palacio Real o al Parlamento. Inaugurada como Christiania Børs en 1819, su origen está ligado a las primeras operaciones bursátiles del país, cuando servía como punto de encuentro para inversores que participaban en subastas y negociaciones de participaciones. Más allá de su función económica, el edificio destaca por su interior: se menciona un patio original presidido por una estatua de Mercurio, que más tarde fue trasladada al exterior al cubrirse el patio, y un gran mural de Gerhard Munthe que domina el vestíbulo. Además, alberga un pequeño museo dedicado al comercio, un detalle que convierte la visita en una breve lección de historia económica de Noruega y en una parada curiosa para quienes disfrutan descubriendo la cara menos obvia de Oslo.